Productividad de la empresa y productividad sistémica

Nº Revista: 
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Productividad de la empresa y productividad sistémica (*)

 

Boletín Económico Financiero AIM- Febrero 2015

Por: Departamento Económico Tributario
Dres. Graciela Sánchez y Emilio Sánchez García

 

Es sabido que la Argentina sufre un problema de falta de competitividad. El tema es complicado porque se puede ser no competitivo por diversas razones intra y extra empresa. Sea como sea, toda empresa en el mundo de hoy tiene que bregar en forma constante por lograr mayor productividad; es más toda actividad tiene que hacer lo mismo, sea agropecuaria, industrial, de servicios y profesional.

¿Qué es la productividad?. La Productividad es la relación entre la producción de bienes, en el caso de una empresa manufacturera, o ventas en el de los servicios, y las cantidades de insumos utilizados. Se ha escrito bastante mediante un uso matemático sencillo para medir la productividad de la empresa, que es el primer concepto que desarrollaremos.

En la ecuación base de PRODUCTIVIDAD (P)=Producción/recursos, en el denominador puede utilizarse el trabajo medido en horas u otro indicador adecuado como kilos o toneladas. Qué determina el índice de productividad, sea positivo o negativo; hay diversos ítems pero desde el punto de vista microeconómico se puede sintetizar en:

• Tecnología
• Organización
• Recursos humanos
• Relaciones laborales
• Condiciones de trabajo
• Calidad

Las causas del aumento de la productividad son consecuencia del desarrollo de la tecnología, del aumento del denominado capital físico y la mejora del capital humano: mecanización, industrialización, implantación de tecnologías de la información y la comunicación; de la mejora en la gestión de recursos humanos; del aumento de la cualificación profesional la formación de trabajadores así como de la implantación del sistema de gestión de la calidad y la intensificación del capital que reducen la necesidad de mano de obra intensiva.

Pero ahora hay que introducir la productividad sistémica, que escapa a la empresa pero la influye: es la productividad de todo el sistema económico de un país incluido sus instrumentos de política económica como el tipo de cambio, infraestructura, etc., que permite a una empresa ser competitiva. La competitividad es la capacidad que tiene una empresa o país de obtener rentabilidad en el mercado en relación a sus competidores. La competitividad depende de la relación entre el valor y la cantidad del producto ofrecido y los insumos necesarios para obtenerlo (productividad), y la productividad de los otros oferentes del mercado. El concepto de competitividad se puede aplicar tanto a una empresa como a un país.

Desde este punto de vista, puede que una empresa haya llegado al límite de su productividad pero no sea competitiva, que en parte puede ser el caso argentino.

“Medir la competitividad es tarea compleja. Uno de los indicadores más utilizados es el “Índice de Competitividad Global” que elabora el Foro Económico Mundial, una fundación con sede en Ginebra conocida por sus asambleas anuales llamadas “Foro de Davos”. El índice mide la competitividad en base a 12 pilares: instituciones, infraestructura, entorno macroeconómico, salud y educación primaria, educación superior, eficiencia del mercado de bienes, eficiencia del mercado de trabajo, desarrollo del mercado financiero, disponibilidad tecnológica, tamaño de mercado, sofisticación de los negocios e innovación.

El índice se aplica sobre 144 países y cuantifica la competitividad en una escala de 1 a 7. Suiza está a la cabeza con 5,7 puntos y Guinea en el último puesto con 2,8 puntos. Sudamérica tiene un puntaje promedio de 4,0 y al interior de la región se observa que:
• El liderazgo en competitividad lo detenta Chile (4,6).
• En un nivel intermedio aparecen Brasil (4,3), Perú (4,2), Colombia (4,2) y Uruguay (4,0).
• Bajo el promedio aparecen Argentina (3,8), Bolivia (3,8), Paraguay (3,6) y Venezuela (3,3).

Estos datos muestran que en la región de Sudamérica prevalece una gran dispersión de niveles de competitividad. Lo más llamativo es que la Argentina aparece muy por debajo de países que en el pasado la supieron mirar como ejemplo a imitar, como son los casos de Chile, Perú o Colombia. Actualmente, la Argentina se ubica entre los países menos competitivos de la región”. (Fuente IDESA)

Resumiendo la lucha por el incremento de la productividad de la empresa es constante, y más aún en épocas que se han terminado los tipos de cambio superaltos. El aumento de la productividad sistémica es más complejo porque no depende de la empresa pero si la afecta positiva o negativamente. Y por supuesto siempre vigente las expectativas que en la economía son decisivas, pero que están ligadas al sistema no exclusivamente económico.

(*) Fuente: Asociación de Industriales Metalúrgicos